Un adulto que lleva a su niño o niña al colegio, que está tan ensimismado en sus afanes y preocupado por mil asuntos al tiempo, es ajeno a todo lo que pasa por la cabeza del chiquito o chiquita colgando de su mano, y como la nota repetida, sola e inocente que cada grupo de cuerdas toca de manera individual, y que en conjunto dan la sensación de los pequeños pies tratando de tocar el suelo, como si se estuviera levitando. “Llegando al Jardín” es el camino y el momento en donde no somos conscientes de lo que pasa fuera de nuestra mente, estado que disfrutamos siendo niños y que reprochamos siendo adultos.
The sound of this piece is based on symphonic rock, mixing electric guitars, bass and drums with brass and strings section.
“School Hall” is one of the locations where people have seen the most growth, first kisses, riots, loneliness and have heard secrets, discussions, laughter and even sneaking out of class. In the first part of the piece with a metric that the ear cannot identify as ¾ in A minor, it shows a lonely but large corridor, ready for everything that awaits it. Then, with elements of the Colombian Pasillo musical genre, the theme is presented in G minor with a grounded and normalized air, which shows the routine of a school corridor with small mystery. Later, using the fourth degree of G minor - C minor- a transition is made to another scene in the corridor, a more solemn one, which in 4/4 and now modal, shows all the great congregations that a corridor can have, like the parade of the winners of the soccer championship. Finally, the initial harmony and metrics are retaken, but now with an air of grandeur, for a space that we say goodbye to and that is memorable and unforgettable in our memories even after graduation..
En “Mi Nueva Mejor Amiga” en un acorde menor y con un dueto inusual de trompeta y fagot, se muestra ese primer encuentro con un desconocido contemporáneo, que desemboca en un acorde mayor, como el inicio de una nueva amistad. El ambiente tonal mayor muestra esa armonía entre los dos infantes, pero que tienen desacuerdos “menores”, que se van cada vez más acrecentando hasta culminar en un acorde menor con séptima mayor y un golpe en Forte de las percusiones, como la última disonancia entre los dos. Pero el Glockenspiel, con timidez, pero ya con una progresión armónica definida nada dominante, se acerca para reiniciar poco a poco el juego y dirigirse a un final lleno de los mejores recreos de la infancia, recordados con nostalgia.
en un ambiente oscuro y de incertidumbre en Do Dórico, nos lleva a la emoción que trae la ida de los padres y madres al colegio a recoger un boletín; una emoción que toca a los y las estudiantes más aplicadas que saben de sus buenas calificaciones pero no del premio que puede recibir por estas, y una emoción que toca a los de actitudes más tranquilas que reciben la llamada que termina con la frase “en la casa hablamos”